Generalmente se recomienda comenzar con un acuario de tamaño mediano (entre 60 y 100 litros), ya que es más fácil mantener parámetros estables que en acuarios pequeños.
Lo habitual es cambiar entre un 20% y un 30% del agua cada una o dos semanas, dependiendo de la carga biológica y del tipo de acuario.
Normalmente se requiere un acuario con tapa, filtro, calentador (si es tropical), iluminación adecuada y un material de prueba para medir los parámetros del agua.