
Origen y hábitat #
El pez gota habita las profundidades del océano, principalmente frente a las costas de Australia y Tasmania. Vive a profundidades que pueden superar los 600 metros, donde la presión es extremadamente alta, la luz es casi inexistente y las temperaturas son muy bajas.
Características físicas #
Su cuerpo es blando y gelatinoso, con una densidad apenas menor que la del agua, lo que le permite flotar sin gastar energía. No posee musculatura desarrollada ni esqueleto rígido como otros peces. Su aspecto “derretido” es consecuencia de la descompresión al ser llevado a la superficie; en su hábitat natural tiene una forma más compacta.
Comportamiento #
Es un pez de movimientos lentos y pasivos. No persigue activamente a sus presas, sino que espera a que pequeños organismos pasen cerca de su boca. Su estilo de vida está adaptado a un ambiente donde el ahorro de energía es fundamental.
Alimentación #
Se alimenta principalmente de pequeños invertebrados marinos, como crustáceos y moluscos, que encuentra en el fondo oceánico. Consume lo que el entorno le ofrece, sin necesidad de cazar.
Adaptaciones extremas #
La estructura corporal del pez gota es una adaptación directa a la alta presión de las profundidades marinas. Su falta de vejiga natatoria y su cuerpo gelatinoso evitan el colapso interno en condiciones extremas.
Importancia ecológica #
El pez gota forma parte de los ecosistemas de aguas profundas y cumple un rol como consumidor de pequeños invertebrados bentónicos. En una biotopedia, es un excelente ejemplo de adaptación extrema y ayuda a comprender cómo la vida se desarrolla en ambientes hostiles y poco explorados.